El viernes a la mañana me reuní con Gisela, una amiga abogada.

Mientras esperábamos al cliente que venía a consultarnos me comentaba que a sus casi 30 años decidirse por un camino profesional independiente representaba un desafío interesante, pero que también era una opción muy difícil de tomar
- "En los estudios ya no te quieren tomar, piensan que pronto voy a estar embarazada, pedir licencia y todo eso. Mi terapeuta dice que no es momento, que no voy a poder sostenerlo y demás..." "...Tampoco sé si tengo ganas de estar todo el día encerrada en un estudio, de sol a sol, encerrada....es como que se te va la vida ahi dentro...."- me decía preocupada.
El camino de la independencia profesional no es simple. Exige aventurarse en la incertidumbre, en el decidir día a día sin imposición externa. Es manejo de tiempos y de responsabilidades sin soporte, pirámide o responsable alguno más que uno mismo. Un abogado brillante me dijo una vez que era algo así como comprar la harina, amasar, hornear, empaquetar, vender e ir a cobrar la pizza. Y mucha razón tenía!
Pienso también que para decidirse hay que dejar de lado el dulce sabor de la estabilidad económica fija para adentrarse en un camino -por lo menos inicialmente- "fuera del sistema" por decirlo en cierto modo.
Supongo que pasar de cobrar un buen sueldo o buenos honorarios en forma periódica conlleva un estilo de vida y compromisos económicos asumidos que no son fáciles de soltar. Algo así como una "dependencia" de la "relación de dependecia", lo cual es lógico.....las cuentas deben pagarse a fin de mes.

Trabajar en forma independiente permite (siempre y cuando uno quiera) gestionar cada detalle, desde el cuidado, desde el amor. Es sembrar sin tiempos prefijados, sin resultados asegurados, es también inversión. La incertidumbre tiene el placentero motor de empujar porque hay que seguir y la mística magia de tener que confiar (por lo menos en mi caso) siempre en la abundancia divina.
Creo que lo más complejo resulta el proceso de aprender a domarse a uno mismo. De conocer los aciertos, los puntos débiles y los distintos caminos posibles para encarar una misma situación. Cada día es distinto y se va armando/desarmando en la medida del tiempo mismo.
De todos modos, lo que más me llamó la atención es que mi amiga me dijo con ojos más brillantes de lo normal que "no quería trabajar de sol a sol, que se le iba la vida...."


Y no sé bien de que se trata la vida y si es que "se va a algún lado", lo reservo todo eso para mis espacios reflexivos/espirituales.
Pero en las palabras de Gisela encontré un profundo sentido, un sentimiento, una oportunidad de poder decidir por algo distinto, por animarse a jugársela con todo el costo que ello implica o seguir de sol a sol...... creo que la vida termina transcurriendo de todos modos, dentro o fuera.

No creo que podamos culpar al trabajo del "vacío existencial", en realidad creo que no podemos vivir "culpando".... es ahí donde silbamos bajito y miramos para el otro lado.

Y se va la vida, también silbando bajito.